
Natalia Vodianova nace el 28 de febrero de 1982 en el seno de una humilde familia.

En su casa la escasez estaba a la orden del día y desde muy pequeña comenzó a colaborar con la economía familiar, compaginando sus estudios con su trabajo en un puesto de frutas y verduras.

Según palabras de su propia madre “Natalia de pequeña era espantosa, flaquita y de dedos largos...”, pero el patito feo pronto se convirtió en un precioso cisne.

Apenas una adolescente decide apuntarse en una agencia de modelos para ganar algún dinero, y el cazatalentos Guía Kvikvadke le brinda la oportunidad de viajar a París.

Natalia se forma rapidamente en los entresijos del modelaje y con tan sólo 17 años protagoniza una campaña millonaria para Calvin Klein, quien la elige personalmente por “su ingenuidad, sensualidad y hermosura“.

Se convierte en la “lolita” de la pasarela, en una baby-top.

Ha desfilado en las pasarelas más importantes y para prestigiosas firmas como Sonia Rykiel, Donna Karan, Christian Dior, y se convierte en imagen de Roccobarocco, Pepe Jeans, o Moschino entre otros.