Ejercicios de aerobic para el pene…

INSTRUCCIONES PARA LEER ESTE POST:

1º/ La persona que lo escribe es muy maliciosa, y no siempre el significado que aplica a las palabras es el más habitual.

2º/ Entiéndase por AGRANDAR el que el pene se ponga grande… (todos sabemos que habitualmente éste está en estado de reposo pero agranda su tamaño bajo el efecto de ciertos estimulantes, bien sean físicos o psíquicos).

*  *  *

Bueno… a veces me parto de risa yo sola navegando por la red. Puede llegar a ser de lo más inspiradora. Eso sí, igual buscas información para un tema y al final te encuentras escribiendo sobre algo que no tiene nada que ver con lo que en un principio era tu intención.

Tal cosa ha sucedido hoy. Buscando me encuentro con una serie de páginas que ya solo el nombre me desternillaban. Y, sin faltar al respeto, es que “cuidatumiembro“, me provocó una auténtica carcajada. Lo que llamó mi atención fue eso de “ejercicios para el pene“… En un principio pensé, inocente de mi, que igual era una especie de aerobic para mantener el pene en forma… sentí curiosidad y entré. Y no… los ejercicios eran para “agrandar el pene“… Lo curioso es que para conocer dichos ejercicios tienes que comprarte un dvd que te ofrecen a diferentes precios… y, digo yo, ¿acaso no sabemos todos qué ejercicios AGRANDAN el pene? ;) Parece ser que no… que hay gente que necesita vídeos explicativos… Y yo que creía que era una de las primeras cosas que aprendía intuitivamente el hombre así como comenzaba a ser tal… Eso sí, te dicen que no necesitarás ayuda de terceros (tal cual leí en alguna página) pero, entonces ¿se supone que hay segundos de por medio? ¿te están diciendo que no necesitarás llamar al fontanero, butanero, o similar,  porque tú y tu mujercita no os las arreglais solitos?… A mayores te ofrecen la ayuda de especialistas para que no te sientas solo mientras realizas el AGRANDAMIENTO.

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Además, por si uno solito no se vale, te ofrecen un “extensor”, aunque sinceramente, viendo la foto del aparatito en cuestión… si yo fuera hombre no me arriesgaría, pues tiene pinta de aparato de tortura, je. Eso sí, me pregunto como demonios se acopla el aparato al miembro en cuestión. Si alguien lo sabe, que me lo diga, que ya sabeis que es una buena obra enseñar al ignorante.

También existen los geles para “agrandar” el pene… Las instrucciones que dan al respeto son: “unas pocas gotas aplicadas directamente en el pene a través de un masaje bastarán“. Y ¿cómo sabe uno que el efecto es del gel y no del “masaje”?.

En fin… que no hay nada como un paseíto por internet para que a una le dé un ataque de hilaridad.

 

Terapia antiestrés…

Todo sucedió el pasado miércoles, 22 del presente mes.

Deambulaba por una céntrica calle de Vigo cuando la ví. Ella estaba erguida, tentadora. No podía apartar mi vista de sus formas. Provocaba en mi unas ansias enormes de hacerla mía… para tenerla entre mis manos, acariciarla, sentir su tacto de seda.

Por eso fue inevitable que pagase por poseerla.

Ella sería un oasis en mi vida. Un momento de placer relajante, que me alejaría del estrés que me dominaba.

Nada más llegar a casa, toda mi atención era suya, en exclusiva. Deseaba que nada se interpusiese entre ella y yo, así que la fuí descubriendo poco a poco, centímetro a centímetro… quería tocarla cuanto antes, pero disfrutando cada segundo.

Era perfecta, exquisita, de tacto atercipelado, de una suavidad increíble. Sus formas se amoldaban a mis manos a la perfección, tal cual estuviesen hechas especialmente para mi. Y es que así la sentía…

Al fin mi vida estaba completa. Había encontrado a mi media naranja. Ella nunca me fallaría. Siempre estaría ahí, dispuesta. Nunca me reprocharía nada. Entendería mis cambios de humor y me ayudaría a desahogarme. Sería mi remanso de paz tras el duro día de trabajo.

Mi vida es mucho mejor desde que la tengo a ella. ¿Qué sería de mi sin mi polla anti-estrés?

No lo puedo evitar. Mi sentido del humor a veces me lleva a adquirir los objetos más extraños por algún determinado motivo. Así que me hizo mucha gracia encontrarme con una polla anti-estrés con un tacto que realmente engancha. Una vez que la toqué, inevitablemente supe que sería mía, pues tocarla era todo un placer… y el hecho de que tuviese forma de polla lo hacía todavía más sugerente…

Al fin y al cabo, no lo puedo evitar… me gusta tener algo entre mis manos.

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Estoy deseando hacer el amor con él (II)

La frase que me tocó en esta ronda del Blogguercedario: “Que poco dura la felicidad”…

Que poco dura la felicidad…” pensé, mientras contemplaba a aquel tipo tan guapo, tendido desnudo a mi lado.

Habíamos quedado tras una llamada por mi parte, consultando sobre sus servicios…

Recuerdo la sorpresa cuando lo vi en la cafetería…  No esperaba que fuese tan tremendamente atractivo… De hecho yo iba convencida de que aquella especie de cita iba a ser un fracaso, y no me esperaba que sucediese precisamente lo contrario. Él había llevado la conversación de tal manera que me hizo sentir totalmente cómoda a su lado… flipada y cómoda. Y dándole vueltas a la cabeza, claro. Yo lo miraba, lo requetemiraba, observaba sus ojos, sus labios, su sonrisa, como gesticulaba con sus manos, y no podía más que sentirme atraída.

Y entonces soltó la pregunta:

-Bueno, llevamos aquí unas tres horas charlando, ¿qué hacemos? -me miraba fijamente, esperando mi respuesta. Pero ¿qué demonios iba a responder yo?… jolines… ¿es qué no podía ponérmelo él un poquito más fácil?.

Justo en ese momento sentí que me estaba poniendo colorada. Oh, Dios, y si lo piensas, que te estás poniendo colorada, pues aún te pones más… lo cual redunda en una vergüenza todavía mayor. ¡¡Porras!! ¿por qué no podía ser yo una mujer de mundo?.

-Eh?… no respondes… ¿te ha comido la lengua el gatito? -la sonrisa en su cara era maliciosa… ¡¡claro!! estaría todo lleno de razón porque yo estaba colorada!!…

-Pues no sé que podemos hacer… -y esa era mi perdida voz que parecía haber encontrado el camino de retorno a mi garganta.

-¿Nos vamos al motel? -lo soltó así, tan de golpe que me atraganté con mi propia saliva. ¿Al motel? ¿directamente? ¿sin más?… joer!!!. Bueno, claro, era un prostituto… ¿qué pretendía yo? ¿qué me cortejase antes de hacer el intercambio comercial?. Venga, chica, échale cataplines.

-Vale -genial!! la voz no me había fallado, aunque seguro que lo que me iban a fallar eran las piernas cuando me levantase de la silla para marchar.

-¿En mi coche o en el tuyo?

* * *

La puerta del garaje del motel se estaba cerrando tras el coche. ¡¡Ay, Dios!!. Subimos las escaleras y entramos en la habitación, bastante normalita, que había que ahorrar en la transacción.

Él me sirvió una copa de champán y se encargó del hilo musical… y de la luz, que se podía graduar en intensidad. El chico, muy sabio y versado en el tema, enseguida creo un ambiente propicio para el tema en cuestión.

Se acercaba hacia mi, y ni me dí cuenta de que yo estaba retrocediendo hasta que mi espalda dió contra la pared, lo cual me sobresaltó.

-Relájate, no estés nerviosa -su voz era casi un susurro, mientras su mano me acariciaba el pelo- mírame.

Caray!! pues sí que saben mirar los gigolós… Un dedo suyo estaba rozando ahora mis labios, con mucha suavidad. Me resultaba imposible mantener su mirada, y, sin querer, bajé la vista a sus labios, lo cual él debió interpretar como una invitación a que me besara. Bueno, a lo mejor es que los gigolós saben algo de psicología femenina o del lenguaje del cuerpo, yo que sé. El caso es que me besó.

Este chico era una caja de sorpresas. Su beso era tan dulce como si en realidad fuésemos una pareja de enamorados… ¿o sería que yo no le ponía lo suficiente como para que me besase con pasión?. Estaba succionando mis labios, mordisqueándolos… y entonces sentí su lengua en mi boca y apretó el acelerador.

Sentí su “cuerpo duro” apretado contra el mío, y de repente fuí consciente de que todavía sujetaba la copa de champán en mi mano… aunque también fuí consciente de otra cosa… una que se movía serpenteante bajo mi camisa: su mano. Esa mano hacía que sintiese un vacío en el estómago, tan ligera era su caricia, hacía que sintiese débiles las piernas y un escalofrío me recorrió todo el cuerpo.

De repente, debió parecerle que había demasiada ropa por medio, que comenzó a desabrocharme la camisa, aunque sus labios seguían ahora por mi cuello, enviando regueros de placer. Y por arte de magia mis manos (dejé caer la dichosa copa de champán) se pusieron en acción comenzando también a desabrochar su camisa.

Oh, Dios existe, y es misericordioso!!… Aquel vello que él tenía en el pecho me parecía el mayor de los afrodisíacos… ¡¡Vírgen Santa!! pero que placer tocarlo, que placer sentirlo, me daban ganas de frotar mi cara contra él, al igual que un gatito contra el pantalón de su dueño… Hablando de pantalones, me di cuenta de que mi mano reposaba en la cinturilla del suyo. No podía respirar…

-Espera, espera, para -y milagrosamente se detuvo.

-¿Qué ocurre? -sus ojos estaban nublados por el deseo, y su voz alterada a causa de la respiración entrecortada. Apoyó una mano en la pared a mi espalda y con la otra recorría mi barbilla, mirándome. Esa mano bajó por mi cuello, al igual que su mirada, siguiendo el camino que mi camisa ya desabrochada dejaba al descubierto.

Y esta vez fuí yo la que le agarré la cabeza a él para besarlo. Caray!! no podía tenerse un pastel así al alcance de una y no devorarlo. A la porra la vergüenza, los prejuicios, la moralidad… Probablemente no volvería a verlo nunca más, así que mejor nada de hablar y ponerse a la acción.

La ropa se la quité al igual que si estuviese quitando el papel de un regalo… y yo no era paciente haciendo tal cosa… o sea que, la ropa voló por los aires y me quedé contemplando su desnudez… Bueno, no es que me quedase mucho contemplando, no iba a poner el modo pausa en ese momento de la película… Pues entre mis manos tenía el pene más precioso que había visto en mi vida.

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