La vida y la muerte…

A todos nos toca. Y no me refiero a la lotería, como dice el anuncio. Tarde o temprano, todos tendremos que abandonar esta vida. Dejar atrás a todos aquellos que queremos, y formar parte, tan solo, del recuerdo… mientras éste permanezca.

Mi mente, lógica y analógica, me tiene convencida de que después no hay absolutamente nada.

Y algo que me resulta “deprimente” es pensar que ni tan siquiera seré abono para la tierra. No. Iré a parar a esas construcciones de frío cemento, archivos de vidas pasadas. Todo quedará resumido en un nombre, unas fechas… y alguna frase bonita o en su defecto, típica.

Alguno estará pensando que siempre tengo la opción de que me incineren y esparzan mis cenizas en el viento… pero seguiré sin ser abono para la tierra. Mi muerte seguirá sin dar frutos. La vida me habrá dado carpetazo.

Seré una foto en el baúl de los recuerdos… o una carta perdida en un cajón olvidado… quizá un cuadro arrinconado en algún desván… y…  ya nada importará. Y me pregunto, ¿para qué tanto esfuerzo?… todo simplemente porque fuí el espermatozoide que más rápido se desplazó… la leche!! ya sabía yo que ser tan competitiva no me iba a ser bueno.

Lo que me suena genial es eso de “descanso eterno”… debe ser que últimamente ando muy cansada pues la vida no me concede un momento de descanso.

El caso es que todavía estoy viva. Y lo que realmente me preocupa es sobrevivir a todos aquellos a quienes quiero. Lo que me preocupa es no poder protegerlos de los sinsabores de la vida. Tengo miedo de perderlos o de verlos sufrir.

Porque al final, lo importante de la vida es el amor que has dado y recibido. Lo importante de la vida son todas y cada una de las personas a las que has querido… y eso es lo que realmente duele dejar atrás.

Los padres…

Hace muuuuuuuuuuuuuchos años mi padre dijo “para mi siempre sereis mis niñas“… y, desde luego, me lo está demostrando con creces.

Primero y antes de nada, decir que tengo los mejores padres del mundo, y no es porque sean los que mejor lo hacen pues cometen errores al igual que yo los cometo con mi hija, sin pretenderlo, pues lo que queremos los padres en todo momento es hacer lo mejor por nuestros hijos, y claro, lo hacemos a nuestra manera que no siempre es la mejor pero que siempre lleva la mejor de las intenciones. Son los mejores padres, porque son mis padres, los que me han cuidado; los que me han querido, me quieren y me querrán; los que sufren conmigo; los que son felices conmigo; para mi son los mejores padres porque yo nunca los cambiaría por otros. Los adoro.

Peeeeeeeero… ¿por qué motivo los padres creen que aún teniendo casi 40 años todavia debes pedírles permiso para hacer algunas cosas?… cuando ya llevas tantos años de independencia, tantos años demostrándoles que sabes salir adelante en la vida sin su ayuda.

Este pasado domingo mi padre me montó una escenita tremenda porque yo no le había pedido permiso para hacer algo determinado y que no viene al caso. Lo que viene al caso es que considero que en estos momentos de mi vida ya no tengo que pedirle permiso a nadie para hacer lo que me venga en gana. Lo que viene al caso es que ya no soy una niña que deba dar cuenta en casa de los pasos que da ni pedir permiso para darlos. Precisamente por eso vivo sola, para no dar cuenta de nada a nadie.

La escena que montó, delante de gente amiga, me pareció increíble y, desde luego, a pesar de saber como es, totalmente inesperada. Pero, eso sí, me he dado cuenta que esto de tener casi los 40 años le da a uno una madurez alucinante… porque yo aluciné con mi reacción.

En otro momento de mi vida, me habría cogido un cabreo de la leche con su escenita. Sin embargo me fui a junto de él (había ido a esconderse en el salón tras montar la escena) a explicarle el por qué de mi forma de actuar, porque yo no necesitaba que él me explicase su forma de actuar (ya sabeis, la empatía esa que te hace ponerte en el lugar de los demás). Se lo expliqué para que viese mis razonamientos, para intentar hacerle entender que yo ya soy una persona adulta que sabe perfectamente donde se mete y donde deja de meterse, para que entendiese que es mi vida y solo puedo vivirla a mi manera. El que otros sufran por uno, son daños colaterales de los que un padre se hace cargo a partir del momento que tiene un hijo… Y tb creo que un padre nunca debe frenar a un hijo en sus iniciativas por temor a que este sufra. Todo lo contrario, como madre, lo que quiero enseñarle a mi hija es que por más patadas que te de la vida uno debe mirar siempre hacia adelante con ilusión y pensando que lo mejor todavía está por llegar.

No puedo vivir mi vida como mis padres quisieran, en primer lugar porque la vida no acepta planes, hay que improvisar por el camino; en segundo lugar porque entonces ya no sería mi vida.

Y no quiero que mi hija viva su vida de ninguna determinada manera. Ella no cometerá errores, pues los errores no existen; llamamos errores a experiencias que nos enriquecen como personas y que nos hacen crecer interiormente… con lo cual no dejan de ser algo positivo que cada uno debe vivir por su cuenta.

Y creo que voy a dejar de escribir ya, que menudo rollo os acabo de soltar, pero es que mi querida perrita Nube me despertó a las 5 de la madrugada con ganas de jugar… me desveló y me puse a modelar, y ahora, tras escribir todo este texto, no sé si volver a acostarme, pues el cuerpo pide descanso aunque la mente está de lo más despierta.

Qué tengais un excelente día!!!

La vida…

Está lloviendo. Estoy aquí, frente el ordenador y por la ventana contemplo la lluvia… el mar apenas se ve, cubierto por la niebla. Una gaviota vuela. Los árboles me mueven, mecidos por el viento. A mi lado está Nube, una preciosa bolita de pelo, echando una siesta. Y si me olvido de los edificios y coches… la vista es realmente preciosa en este lunes por la mañana.

Me siento privilegiada… Tengo mi vida patas arriba, pero me siento afortunada. Hoy es un buen día. Un día de eses en los que eres muy consciente de todo lo bueno que te rodea.

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Soy amante de los pequeños detalles. Se me escapan mil sonrisas con las cosas que contemplo o me invade la felicidad por el simple hecho de sentir la pequeña mano de mi hija envuelta por la mía.

Esa vida diaria, que a mucha gente le parece monótona y aburrida, a mi me encanta.

Y os aseguro que no me faltan problemas, ni tristezas guardadas en el alma…

Ahora las nubes se están abriendo, ya puedo contemplar el mar y el cielo azul… es como esa frase que dice que tras las nubes siempre brilla el sol.

Y por cierto, también estoy con gripe… pero bueno, algunos de mis mejores cuadros los he pintado con fiebre alta. Así que empiezo la semana con ganas, convencida de que será una buena semana, llueva o haga sol, con problemas que son retos que superar y con la seguridad de que cada día tendrá todos esos pequeños detalles que hacen que se me escapen sonrisas o me estremezca de felicidad.

Desde aquí, os deseo un feliz semana a tod@s!!!!

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