Mi hermana pequeña se casa

Mi hermana pequeña se casa por primera vez. Para alguien como yo, casada tres veces y divorciada otras tres, es inevitable escribir ese “por primera vez“. Creo que para mi hermana será la primera y la última vez porque siento le durará por el resto de su vida.

Cuando yo me casé por primera vez… me parecía que pasar toda la vida con el mismo hombre iba a ser aburrido (y eso estando enamorada) así que no estaba dispuesta a jurar en una iglesia que amaría eternamente al mismo hombre (porque me gusta cumplir mis juramentos). Tampoco estaba dispuesta a llevar un anillo como si de unas esposas de policía se tratase. Pero por aquel entonces era un escándalo vivir juntos y lo último que quería era ser responsable de que a mi madre le diese un patatús. Así que me casé por el juzgado y sin anillo.

Ese matrimonio duró poco más de un año… pero qué añito, madre mía, 😂. La verdad es que ese añito podría ser un libro para morirse de risa empezando con la boda. ¡¡Oh, no!! empezando por cuando casi se me quema el vestido en el día que lo recogí en la tienda… si es que ya era una señal del universo… pero de aquellas no me enteraba yo del universo.

Cuando me casé por segunda vez, mis padres me dijeron que esperaban que fuese la definitiva porque no me pagaban más bodas. Casi lo consigo… casi . Y es que, entre pitos y flautas, estuve con el mismo hombre ¡¡15 años!! ¡¡increíble!!. Es que él era comercial y ya sabemos lo convincentes que pueden ser los buenos comerciales.

Recuerdo un día… íbamos en el coche mi segundo marido y yo y me dice: “Si quiero que exista vida más allá de la muerte es para seguir contigo” (¿ya dije que era comercial?). Si llego a tener algo en la boca me hubiese atragantado… lo que pensé fue: “Dios… ¿no me libraré de él ni muerta?“. Pero sí… acabó llegando el segundo divorcio 😛

Y llegó el tercer marido. ¿Sabéis eso de escupir al cielo? pues tal cuál… a mí me han caído muchos escupitajos de vuelta. Eso sí… la tercera boda fue la mejor de todas en todos los sentidos (sería por la práctica adquirida 😂).

Ahora ya no digo eso de ¡¡No volveré a casarme!! Noooooo… todo lo contrario… prefiero afirmar que es posible que me vuelva a casar… y teniendo en cuenta mi historial, sí, es posible… de hecho, es el motivo por el que no tengo pareja y ya ni me arriesgo a quedar con hombres.

Desde mi último divorcio he recibido tres propuestas de matrimonio (y no, ni soy guapísima, ni soy millonaria… yo creo que es mi sentido del humor o que tengo una forma encantadora de decir no 😈). Fijo, fijísimo que Cupido se droga cuando se trata de mí. Mis amigas se quejan de que no hay hombres con intenciones serias… y yo, sin intenciones serias, que me lo tomo a cachondeo… en fin… lo dicho, Cupido se droga.

Mi vida es una auténtica ironía, sin duda alguna.

Y eso… que mi hermana pequeña se casa… y creo en su historia de amor.

Protección universal

El universo puede tener formas curiosas de protegerte… sí, de lo más curiosas. Sin duda alguna, la que voy a contar se gana la medalla de oro en originalidad.

Esto me pasó cuando yo ya iba por la vida fluyendo con el Universo y viendo mensajes de él por todas partes.

Por aquel entonces yo escribía en una página para quedadas en grupo de gente soltera y que tenía sección de blogs. Con mi forma de escribir me había ganado cierta fama de “cabeza loca” (jajajajajaja… me río… no es que yo sea una cabeza loca… es que mi vida ha sido una divertida locura). 

Bien, resulta que decido dejar de escribir y abandonar el lugar… y varias personas se pusieron en contacto conmigo para que no lo hiciera. Entre esas personas que me rebuscaron por una conocida red social estaba un hombre que me preguntó dónde podía seguir leyéndome. Esta fue la excusa para que me invitase a tomar algo. Decliné la invitación más de una vez pero al final, quince días después, acabé aceptando.

Era una especie de cita a ciegas, por la tarde. Yo no tenía ni idea de como era él físicamente… él sí sabía como era yo por mis fotos en la conocida red social. La cuestión es que lo último que buscaba yo era “lío” y solo quería corresponder amablemente al fan de mi loca escritura, así que en absoluto me “arreglé” para no alentar nada, más allá de leerme.

Pufff… cuando lo miro en persona… allí yo, con un aspecto nada motivador, desmaquillada, natural como la vida misma… y frente a mí el doble de Paul Newman. ¡¡Qué ojazos, por Dios!! Todo lo demás perfecto, pero aquellos ojos eran el mismísimo cielo. Los ojos más bonitos que había visto en mi vida.

Bueno… está claro que él tenía claro el poder de sus ojos pero, como no llegaba con eso, era un seductor de primera. Físico y mente… menuda combinación. Yo sabía que aquel hombre podía ser mi perdición, el lenguaje inconsciente me lo dejaba claro. Pero, por si no me llegaba con eso, el Universo decidió añadir protección extra para que un angelito como yo no cayera en garras del tentador demonio.

Tras esa primera cita en la que el tiempo se fue volando, él me escribió por whatshap que tenía que contarme algo. Me dijo que hacía tres meses que se había roto el pene y todavía estaba en vías de recuperación. Claro, cuando leí esto inevitablemente me dio la risa porque lo primero que pensé fue que era normal, que así era mi vida loca que tanto me hace reír… yo era la afortunada que daba con uno de los poquísimos hombres en el mundo que se habrán roto el pene.

El caso es que esto le sirvió para que hubiese una segunda cita… porque (y me río mientras escribo) corazón no me falta y, por otra parte, ante un pene roto pensé que podía bajar la guardia.

Cuando en esa segunda cita no pude evitar reírme al hablar del tema a él no le hizo mucha gracia y yo le contesté: “¿pero es qué no lo ves? que yo llegue a tu vida cuando tienes el pene roto es la forma que tiene el universo de protegerme de ti… a mí me resulta obvio“.

Y tanto que quería el universo protegerme de él. Para este hombre, tener el pene roto hasta era una ventaja, puedo jurarlo. Nos hicimos amigos y pude ver los juegos que se traía con las mujeres gracias a mis dotes para sonsacar información consciente y leer información inconsciente que después corroboraba él (con lo que me gané el apodo de “bruxa”). La verdad es que mi amistad con él me sirvió de mucho para tomar seguridad en mis conocimientos sobre el subconsciente e inconsciente.

Así que, gracias a la protección universal, me salvé de ser otro garbancito más en su colección (así llama él a las mujeres que componen su harem particular sin tener idea unas de otras).

Alex O’Loughlin 5.0

Hace tiempo que me había llamado la atención este chico, Alex O’Loughlin. Concretamente cuando apareció en antena la serie MoonLight. Pero cual no sería mi sorpresa al verlo reaparecer, más apuesto que nunca, en la serie Hawai 5.0


El cambio me parece espectacular. Se lo ve como más hombre… o se ha hecho más hombre en el tiempo que va de una serie a otra.

El caso es que no sigo Hawai 5.0 porque me parece otra serie del montón, lo cual es una pena ya que ver a Alex en pantalla vale la pena (me contradigo?).

Y como tenía que tenerlo en mi carpeta de cuerpazos, pues he tenido que hacer este post. No me apetece escribir su bio, porque al fin y al cabo lo único que me interesa es su cuerpo (ya sabéis que, con respecto a los hombres, puedo ser de lo más superficial… bueno, profundizar también está muy bien, pero no precisamente con palabras).

Así que ahora que ya tengo a Alex archivado, tendré que pensar en mi siguiente victima 😛

Sebastian Rulli por casualidad…

Curioso. Para que después hablen de los hombres… Resulta que había visto alguna foto de este chico por la red con anterioridad, me gustó y lo convertí en una de mis ilustraciones. De lo que acabo de darme cuenta es que nunca me había molestado en saber su nombre, y hoy, casualidades de la vida, vuelvo a encontrarme con su cuerpo, pero esta vez el nombre saltaba demasiado a la vista como para no verlo: Sebastian Rulli.

Parece ser que Sebastian Rulli es actor de telenovelas, pero la verdad es que ni me he parado a ver el título de las telenovelas en que participa, ya que me temo que aunque su cuerpo resulte muy inspirador… no lo es tanto como para molestarme en ver una telenovela 😛

También tengo que decir que siempre que busco fotos de tíos buenos, éstas las encuentro en páginas gays, lo cual me lleva a más de una conclusión:

1. Los gays tienen muy buen gusto… de hecho, si yo fuera hombre, también sería gay… y este pensamiento me está dando una nueva perspectiva de los hombres 😛

2. Parecen existir muy pocos blogs femeninos que se dedican a dar su punto de vista… y demás… sobre los tíos buenos. ¿Significa eso que a las mujeres nos gustan menos los hombres de lo que les gustan a los hombres que les gustan los hombres? (y he puesto esa frase así a próposito :P).

3. Está claro que a la hora de ver a otra persona como objeto, los hombres siempre lo han hecho mejor, pero parece ser que yo también lo hago muy bien…

4. También es evidente el por qué de que en mi lista de favoritos existan tantas páginas gays.

Y para acabar el post, decir que me encontré con una foto de este chico, Sebastian Rulli, tal cual vino al mundo… pero he decidido no publicarla porque creo que produciría más de una desilusión 😛

Fantasías sexuales

¿Qué tal si hoy hablamos de fantasías sexuales? ¿Por qué? pues… hoy me he dado cuenta de que hace tiempo que no fantaseo… debe ser que la vida real me mantiene muy atareada.

Está claro que no todos tenemos las mismas fantasías, sin embargo algunas tienen más adeptos que otras.

La típica fantasía masculina es la del trío. ¿Hasta qué punto las mujeres estamos dispuestas a hacer realidad tal fantasía?. Estoy imaginándomelo y la realidad es que imaginarme a otra mujer poniéndole las manos encima a mi pareja… creo que podría armarse la de san quintín. No dudo de que podría llegar a darse el caso, pues en la vida uno llega a hacer cosas que le parecían impensables. De hacer un trío, ¿cuál sería la mejor opción?, ¿alguien conocido? creo que no, ¿un “ligue” para la ocasión? quizá, ¿una profesional?me da un poco de repelús.  Sin embargo, lo más probable es que, de hacer un trío, acabe ocurriendo con alguien conocido, tras tomar unas cuantas copas… y al día siguiente probablemente acabes arrepintiéndote de la noche loca y surjan los problemas. Creo que esta fantasía es más viable si ninguno de los tres participantes tiene pareja.

Después tenemos las fantasías de rol: enfermera, estudiante, profesora, policía, chica sado… No me imagino vestida de enfermera sexy, creo que podría partirme de risa yo sola. Entre estudiante y profesora, evidentemente escogería ser la profesora; la asignatura que impartiría: “Teoría y práctica del sexo”. ¿Policía? ummm, creo que no. Desde luego, de todos ellos, con el que me sentiría más cómoda sería con el disfraz de chica sado. Me encanta el cuero o el vinilo negro. Los látigos me parecen muy eróticos (mientras no sean utilizados para provocar dolor). Las ataduras, las vendas para los ojos, alguna que otra correa por el cuerpo del hombre. Todo ello siempre como un juego, un travieso juego. Eso sí, nada de sumisión.

¿Más fantasías? ¿Qué tal la de fingir ser desconocidos? una fantasía muy fácil de realizar y bastante satisfactoria, siempre y cuando haya cierta dificultad en alcanzar la meta. Otra fantasía es la de observar a la propia pareja con un/a tercero/a u observar a desconocidos: desde luego, cuando miro una buena escena erótica en la tv, me resulta excitante… una opción sería acudir a un espectáculo erótico, acompañado por la propia pareja, creo que podría resultar muy inspirador para un encuentro posterior.

Y después de escribir esto y teniendo en cuenta que tenemos un fin de semana por delante… ¿qué tal si nos ponemos a hacer realidad nuestras fantasías?

Feliz fin de semana a tod@s!!

Multiorgasmo para hombres

¿Queréis regalarle a vuestra pareja masculina varios orgasmos seguidos? ¿Queréis hacerle alcanzar el mayor orgasmo de su vida?… Pues si es así, aquí os explico una técnica que, si no la conocéis, os dejará sorprendidos a los dos.

Antes de nada decir que estamos hablando de orgasmos sin eyaculación o con lo que se podría denominar, una eyaculación falsa.

Podéis practicar esta técnica tanto con penetración o durante una (o varias) felaciones. Para explicarla me pondré en el supuesto de que estamos realizando una felación. Creo que todos sabemos como realizarla en condiciones, así que me iré directa a la parte que interesa:

Cuando notéis que vuestra pareja se acerca al momento de la eyaculación, apretar suavemente pero con firmeza el pene, con el dedo pulgar situado sobre el conducto por el que sale el semen (situado en la parte anterior del pene, la que está hacia los testículos). Vuestra pareja sentirá que está eyaculando con el orgasmo que esto conlleva, pero sin embargo vosotros sentiréis como estáis deteniendo el flujo del semen, el cual al ver interrumpido su camino volverá hacia atrás (sabréis que esto ha sucedido cuando el pene comience a relajarse). Como apunte, no olvidéis acariciar con vuestra lengua el glande, esto intensificará el orgasmo de vuestra pareja, ya que esa zona se vuelve muy sensible en ese momento. Vuestra pareja habrá tenido un orgasmo espectacular sin haber eyaculado, con lo cual podréis retomar el excitarlo y volver a llevarlo al orgasmo las veces que deseéis. Cuando al fin permitáis que realmente eyacule, ese orgasmo será tan intenso que os aseguro que lo recordará mientras viva.

Cualquier duda sobre la técnica, no dudéis en consultarme.

NOTA: No soy sexóloga, con lo cual no sé si esto puede tener contraindicaciones. .. espero que no, por el bien de mi pareja 😛

Fantasía…

Le mandé un sms: “Vente… y cuando yo abra la puerta no digas nada, absolutamente nada“.

Todo estaba debidamente preparado. La habitación iluminada por la luz de las velas. La música sonando de fondo. Las sábanas rojas vistiendo mi cama a juego con la minima ropa que adornaba mi piel.

Abrí la puerta… Una sonrisa se borró de su cara cuando me contempló. Lo agarré de la mano y cerré la puerta a sus espaldas. Lo guié a través del pasillo adentrándolo en la habitación. Me dirigí a la mesilla donde había depositado los lazos anchos de raso negro. Cogí uno, me acerqué a él y sonriendo enigmáticamente, le vendé los ojos.

Poco a poco, comencé a desabrochar los botones de su camisa… despacio, saboreando la contemplación de cada milímetro de piel que iba descubriendo. La deslicé por sus hombros y la dejé caer al suelo. A continuación me deshice de sus zapatos y calcetines. Después del cinturón, los botones del pantalón, uno a uno y con lentitud, para a continuación deslizarlo por sus piernas. El slip dejaba en evidencia el efecto que todo aquello estaba teniendo en él.

Lo llevé hasta la cama, haciendo que se acostara en ella. Con otros dos lazos sujeté ambas muñecas al cabecero de la cama.

Él estaba cumpliendo con mi petición y ni una palabra había brotado de sus labios…

El slip desapareció en cuestión de segundos, los mismos que dediqué a contemplar el festín que tenía ante mis ojos. La luz de las velas creaba contrastes sobre su cuerpo desnudo, resaltando los músculos nacidos del deporte y el trabajo… y quizá también una buena genética. Sus labios estaban entreabiertos… y me moría por besarlos, pero me había propuesto ir despacio.

Primero unté mis manos con el aceite especialmente comprado para la ocasión. Comencé el masaje por los hombros, con un contacto liviano, similar a la ligereza de una pluma. Mis manos se fueron deslizando hacia su pecho mientras observaba en su piel el efecto del contacto. Sus pezones se endurecieron al instante. Yo sabía que quería más, un contacto más fuerte… pero mi intención era hacerlo desear tanto esa fuerza que cuando la tuviese las sensaciones se multiplicasen por mil. Continúe mi liviano recorrido por su abdomen y al llegar al centro mismo, mis manos se bifurcaron tomando los senderos de sus muslos, por la cara exterior… realizando el recorrido hacia sus pies para después ascender por la cara interior terminando a unos milímetros de la parte de su cuerpo que más estaba ansiando sentirlas.

Realicé el mismo masaje un par de veces más, aumentando la presión en cada una de ellas, pero dejándolo siempre anhelante.

Cogí uno de los cubitos de hielo de la cubitera y lo envolví en plástico. La primera parte de su cuerpo que notó el frío fueron sus labios, que continuaban entreabiertos. Los masajeé con el cubito lo suficiente como para que el contraste de mi lengua lamiéndolos le robase la respiración. Aquello era una pista de lo que pensaba hacer con el cubito de hielo y todo su cuerpo.

Mi siguiente objetivo, su cuello. Primero el cubito de hielo, enfriando la zona… después mi lengua, calentándola. Su respiración estaba agitada y sus muñecas parecían querer liberarse de los lazos. Se estremeció cuando notó el frío en uno de sus pezones, y se arqueó cuando recibió el asalto de mi lengua. Después el otro pezón… y poco a poco descender por su abdomen dejando regueros de frío y calor.

La sensible parte interior de sus muslos recibió con estremecimientos ambos contactos… pero esta vez no pude evitar no sólo lamer sino también morder ligeramente la zona. Un gemido entrecortado escapó de su boca y navegó a través del aire para llegar como música celestial a mis oídos.

La victoria de mi asalto a sus sentidos era evidente entre sus muslos. El cubito de hielo rozó su punta, con suavidad y en movimientos circulares. Su cuerpo comenzó a retorcerse anhelando más y con el conocimiento de lo que llegaría tras el helado contacto… Y llegó… Él sintió como aquel calor húmedo arrasaba su zona más sensible. Quería soltarse. Su cuerpo destilaba urgencia por buscar satisfacción.

Y no sólo él sentía esa urgencia. Dejé el cubito de hielo a un lado. Agarré con una de mis manos su cabello y asalté su boca. Su cabeza empujaba hacia la mía, siéndole poco el profundo contacto. Nuestras lenguas peleaban por la necesidad de alimentar aquel fuego.

Abandoné su boca para hacerme con todo su cuerpo. Mis labios, mi lengua, mis dientes, mis manos, mis uñas… No bien apretaba su pecho, como lo estaba arañando para después dejar la huella de mi necesidad. Sus gemidos no tenían descanso y su lucha con los lazos se había intensificado. Con fuerza contenida lo besé y mordí en la cadera mientras mi mano ascendía imparable por el interior de sus muslos, sujetando al final su objetivo.

Lo introduje total y repentinamente en mi boca, con ansias, y esta vez fue un grito de placer el que sonó en la habitación.

Miremos y opinemos…

Las telenovelas no son santo de mi devoción… sin embargo, y gracias a YouTube, he podido comprobar que algunas no tienen desperdicio en cuanto a “temperatura”.

Con respecto a este montaje, hecho por Nusky88, hacer alguna puntualización:

1º/ Alguna escena yo la eliminaría por no acabar de verle el punto caliente.

2º/ Me pido al del sombrero (al primero que aparece)… por lo menos de cuello hacia abajo…

3º/ ¿El tiempo del deseo, te tomo y te fuseo?… para partirse la letrita de la canción que acompaña a una de las escenas más tórridas. Jo, nunca lo he hecho bajo la lluvia… me parece que ya tengo objetivo nuevo de cara a este invierno, aunque me pille un pedazo resfriado.

4º/ Y ¿¿¿cómo demonios hace la chica de la espuma para que no se le resbale???

5º/ Con respecto al minuto 2:38 ya ni digo nada…

6º/ Lo de “dilo, dilo”… “no, no”… desde luego los guionistas se superan cada día, je.

7º/ Para rematarla… la única vez que pasé por algo parecido a lo del chico desnudo, recien salido de la ducha, me ocurrió con un vecino de 80 años y en calzoncillos. ¿¿¿Por qué no tendré vecinos así de interesantes???

8º/ Y el modelito de la chica del final… igualito, igualito, a lo que me pongo yo cuando estoy solita en casa.

¿Qué es el amor?

Evidentemente, con esta pregunta no me refiero al amor de unos padres por sus hijos, al amor de un hermano por otro, al amor de un amigo… Me refiero a ese que tantas canciones ha inspirado, tanta poesía, tanta locura…

Ese amor que hoy en día, tengo la sensación, se ha perdido, quizá por vivir inmersos en una sociedad que cultiva lo superficial.

¿Por qué fracasan tantas parejas hoy en día?… ¿Por qué se está perdiendo el ideal de un amor eterno?… ¿Acaso el amor no puede estar siendo víctima de un vacío generalizado y provocado por una caída en el abismo del consumismo?… Porque hemos llegado al punto de “consumir” parejas. ¿Modelito nuevo? No, pareja nueva.

El amor… ese que surge tras la flecha de Cúpido, pasada la loca etapa del enamoramiento. Por experiencia, sé que es posible llevar muchos años con una misma persona y seguir sintiendo que es la única para ti. Sé que el deseo no muere, sino que se intensifica, pues ya no sólo afecta al cuerpo sino también al alma.  La complicidad que nace y se mantiene, dándole una dimensión extraordinaria… ¿Cómo se puede llegar a hablar de monotonía o rutina? Pues en el amor, tal no existe y cada nuevo día que puedas pasar con la persona amada lo recibes como el mayor de los regalos.

Pueden pasar los años que su sonrisa seguirá estremeciéndote el corazón… Cuando se ama de verdad, el tiempo no va en contra, sino a favor; no merma, sino que acrecienta; no apaga, sino que se vuelve una llama eterna.

Y esto lo digo basándome en mi propia experiencia y con dos divorcios tras de mi. Porque el amor implica a dos (a pesar de 1+1=1)… Ves como los sentimientos de la otra persona no evolucionan en la misma manera que los tuyos, y que mientras los tuyos solo pueden hacerse más fuertes cada día, por la otra parte no sucede igual.

De ahí mi conclusión: no todos sabemos amar, porque no todos estamos preparados para hacerlo… y mientras a unos los puede cegar la superficialidad, otros, en cambio, creemos posible que no exista la fecha de caducidad.

Y para rematarla, aquí os dejo una canción superromántica 😉

Sexo movidillo…

Bueno… después de ver esto a una casi le entran complejos de modosita en la cama… porque desde luego, ni en mis más locas fantasías me imagina yo algo así, je.

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